Navegando a Mar del Plata

Bueno esa era la idea, al final van a ver que nos pegamos la vuelta a mitad de camino. Cosas que pasan con los barcos.

Mi relación con la náutica es larguísima, mas de 30 años, pero muy interrumpida, acompañando el vaivén de mis mudanzas, estudio y vida en general.

El primer contacto fue en los Optimist del Club Nautico Arsenal de Zárate.

Varios años mas tarde hice el curso de timonel en el Club Azopardo, con mi amigo Mariano, y ahí de nuevo hicimos varios paseos y un Colonia de bautismo.

Azopardo

Retomamos hace unos años en el Milena, un hermoso Plenamar 23 de mi padrino. Con el Milena paseamos bastante por nuestro lado del Rio de la Plata, y hasta fuimos un par de veces a Colonia.

Milena

Ya mas recientemente mi amigo Fede se decidió a incursionar en la navegación entrando por la puerta grande, con un el Beagle, un Pandora 34 hermoso y super equipado.

Beagle

Nave total, 10 metros, velas de enrollar, rueda de timón, motor adentro, piloto automático y mil comodidades mas. La cosa se puso seria.

Después de varias salidas, algunos cruces a Colonia, otro a Riachuelo, y una navegación nocturna para el olvido, salió el plan de incursionar en el mar, con destino nacional: Mar del Plata.

270 millas náuticas, mitad rio y mitad mar, un par de noches, planazo.

Yo lo máximo que habia estado arriba del barco habrán sido 10-12 horas, en algún cruce complicado, o alguna remontada del Paraná, pero nunca el plan completo de 50-60 horas, haciendo noche, guardias, etc.

Acá mi relato

La previa fue con bastante ansiedad, las ganas de salir, y los preparativos. Mucho respeto al frio, por relatos de amigos que viajaron a Punta del Este, me hicieron juntar abrigos. Mucho calor en tierra, me hicieron agarrar remeras y gorros. Al final no me entraba ni la mitad de las cosas, hubo que achicar.

Bolsito

Planeando 50+ horas (270 millas a los 5 nudos que nos imaginamos) y mirando el clima, habíamos decidido salir un jueves por la mañana para llegar en algún momento del sábado.

La atención siempre estuvo puesta en un frente frío que entraba por el sur, y nos podía complicar la llegada. Se veian vientos de 30-40 nudos, frío, olas grandes.

Windy Frente Frio

Llegando al dia, nuestro capitán Victor, un muy experimentado navegante, nos sugirió que adelantemos 12 horas y salgamos el miércoles a la noche, después del despacho en prefectura.

Así fue que hicimos ese trámite absurdo y arcaico en San Isidro,

Prefectura

y de ahí nos fuimos para el Club de Graduados del Liceo Naval, y soltamos amarra a eso de las 21hs.

Saliendo

La nochecita estaba perfecta, temperatura ideal, pudimos disfrutar Buenos Aires desde el agua. Poco viento, una constante durante la ida, metimos toda la vela y acompañamos con motor. Casi sin tráfico en el río, recién algo de barcos en la rada de La Plata.

Tipo 12 arrancan las guardias, nos toca dormir un rato para agarrar de 03:00 a 06:00 y disfrutar del amanecer:

Amanecer

Seguimos muy tranquilos, a unos 5 nudos, siempre acompañando con motor suave, el viento esquivo.

Algunos cruces con barcos que volvian de la regata BsAs-MDQ de la semana anterior:

Cruce con Barco

Pero mayormente nosotros solos, adivinando por donde estabamos en la costa.

Y al mediodía, las malas noticias. Después de poner unas empanadas en el horno, detecto un olor que no me gusta nada. Abrimos con precaución la tapa del motor y una humareda inmensa nos avisa que algo está demasiado caliente.

Un rato mas tarde y habiendo revisado todo lo que se podía, llegó el veredicto, el circuito de agua de mar no está funcionando, o entra aire, o está tapado, no lo sabemos.

Motor

El pronóstico de la llegada a MdQ sigue siendo preocupante, vientos de 30+ nudos, por lo que el capitán poniendo la seguridad primero decide que peguemos la vuelta. Habíamos hecho 110 millas y estabamos entrando de lleno en la Bahía de Samborombón.

GPS Vuelta

Mas tarde veríamos que la decisión fue acertada, el clima en MDQ se iba a poner bravo:

Clima MDQ

Superada la frustración, empezó el que quizás fue mi tramo mas lindo de navegación. Tiempo de sobra, una ruta relativamente conocida y viento que se fue prestando cada vez mas, nos volvieron a Buenos Aires a 7 nudos, y la falta de batería (recordemos que estabamos ya sin motor y de noche sin paneles) nos obligó a timonear un montón.

Otras guardias, un poquito mas de fresco, otro amanecer, y muchas millas timoneando el Beagle, cada vez con mas viento:

vuelta 1

Al final una entrada interesante al club, haciendo vela hasta la entrada y hasta una pequeña encallada en el fondo. Algún dia van a dragar…

En definitiva una experiencia genial, que nos dejó con ganas de mas. Volveremos!

Gracias Fede!